Arma el misal para tu boda

1.- SALUDO

El saludo puede hacerse con éstas o parecidas palabras:

Hermanos: Nos hemos reunido aquí para celebrar la unión sagrada de N. y N.

Bienvenidos sean ustedes, familiares y amigos. (Que su presencia no sea sólo para estar pasivamente, esperando a que todo concluya, para dar la enhorabuena a
los esposos).

Nuestra reunión no es sólo un acto de sociedad, es reunión de la Iglesia de Cristo, presente aquí; por eso nuestra alegría es alegría de la Iglesia.

Vamos a escuchar la palabra de Dios, que de un modo eficaz y misterioso se realizará en el Sacramento del matrimonio y de la Eucaristía.

Participemos en esta celebración, unidos en la plegaria por los nuevos esposos.

2.- ANTIFONA DE ENTRADA: Sal. 19, 3.5

Que el Señor les envíe su ayuda desde el Santuario y los proteja desde Sión. Que les conceda los deseos de su corazón y bendiga todos sus proyectos.

3.- ORACION COLECTA

Señor, Tú que con un designio maravilloso consagraste la unión conyugal para prefigurar en ella la unión de Cristo con su Iglesia, concede a estos hijos tuyos N. y N. que realicen en su vida de esposos este designio que conocen por la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.

4.- PRIMERA LECTURA

Que los dos juntos vivamos hasta nuestra vejez: Lectura del Libro de Tobías 8, 5–10

La noche de su boda, Tobías dijo a Sara: "Somos descendientes de un pueblo de santos, y no podemos unirnos como los paganos, que no conocen a Dios".

Se levantaron los dos y, juntos, se pusieron a orar con fervor.

Pidieron a Dios su protección.

Tobías dijo: " Señor, Dios de nuestros padres, que te bendigan el cielo y la tierra, el mar, las fuentes, los ríos y todas las criaturas que en ellos se encuentran. Tú hiciste a Adán del barro de la tierra y le diste a Eva como compañera. Ahora, Señor, tú lo sabes: si yo me caso con esta hija de Israel, no es para satisfacer mis pasiones, sino solamente para fundar una familia en la que se bendiga tu nombre para siempre".

Y Sara, por su parte, dijo: "Ten compasión de nosotros, Señor, ten compasión de nosotros. Que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez".

Palabra de Dios

5.- SALMO RESPONSORIAL: Del salmo 127

R. Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien.

R.

Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos como renuevos de olivo alrededor de su mesa.

R.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: "Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida".

R.

6.- SEGUNDA LECTURA

Si no tengo caridad, nada soy: Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios: 12, 31 - 13, 8

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, sino tengo caridad, no soy más que bronce que resuena o platillos que aturden. Aunque tuviera el don de profecía, penetrara todos los misterios, poseyera toda la ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo caridad, nada soy. Aunque repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, sino tengo caridad, de nada me sirve.

La caridad es comprensiva, la caridad es servicial y no tiene envidia; la caridad no es presumida ni se envanece; no es mal educada ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad.

Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.

La caridad no pasará jamás, aunque pasen las profecías, aunque desaparezcan las lenguas, aunque la ciencia sea destruida; pues conocemos algo, no todo, ni los profetas lo dicen todo.

Pero cuando llegue la consumación, todo lo que es imperfecto desaparecerá. Cuando era niño, hablaba, sentía y pensaba como niño; cuando llegué a ser hombre, dejé atrás todo lo que fue de niño. Ahora vemos confusamente, como en un mal espejo, pero después será cara a cara.

Ahora sólo conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí.

Palabra de Dios.

7.- ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO: 1 Jn 4, 12

R. Aleluya, Aleluya.
Debemos amarnos los unos a los otros; así, Dios permanece en nosotros y su amor entre nosotros es perfecto.

R. Aleluya.

8.- EVANGELIO

Amarás a Dios y a tu prójimo como a ti mismo.

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 22, 35-40

En aquel tiempo, un doctor de la ley le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cual es el mandamiento más grande de la ley?"

Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas".

Palabra del Señor

9.- RITO DEL MATRIMONIO

Sacerdote: Han venido aquí, hermanos, para que el Señor, ante el ministro de la Iglesia y ante esta comunidad cristiana, consagre con su sello el amor que ustedes se tienen.

Este amor Cristo lo bendice abundantemente y con un nuevo sacramento; a ustedes, a quienes por el Bautismo ya ha santificado, los va a enriquecer y a dar fuerza para que se guarden siempre mutua fidelidad y puedan cumplir las demás obligaciones del matrimonio.

Así, pues, ante esta comunidad cristiana que representa a la Iglesia, les pregunto:

En seguida, el sacerdote los interroga sobre la libertad, la fidelidad y los hijos que han de procrear y educar:

N. y N. ¿han venido aquí a contraer matrimonio por su libre y plena voluntad y sin que nada ni nadie los presione?

R. Si, venimos libremente (u otra respuesta adecuada).

¿Están dispuestos a amarse y honrarse mutuamente en su matrimonio durante toda su vida?

R. Sí, estamos dispuestos.

La siguiente pregunta puede omitirse, si las circunstancias lo aconsejan, por ejemplo si los contrayentes son de edad avanzada.
¿Están dispuestos a recibir con amor los hijos que Dios les de y
educarlos según la ley de Cristo y de tu Iglesia?

R. Si estamos dispuestos.

CONSENTIMIENTO

El sacerdote invita a los contrayentes a que manifiesten su consentimiento.

Así pues, ya que quieren establecer entre ustedes la alianza santa del matrimonio, unan sus manos y expresen su consentimiento delante de Dios y de su Iglesia.

Los contrayentes se dan la mano derecha.

El novio dice:

Yo N., te acepto a ti, N., como mi esposa y prometo serte fiel en lo prospero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida.

La novia dice:

Yo N., te acepto a ti N., como mi esposo y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida.

En seguida el sacerdote que recibe el consentimiento dice:

Que el Señor confirme este consentimiento que han manifestado ante la Iglesia, y cumpla en ustedes su bendición. Lo que Dios acaba de unir, no lo separe el hombre.

R. Amén.

BENDICION Y ENTREGA DE LOS ANILLOS

Sacerdote:

El Señor bendiga + estos anillos que van entregarse uno al otro como signo de amor y fidelidad (y estas arras, símbolo de ayuda mutua).

R. Amén.

ENTREGA DE LOS ANILLOS

El esposo coloca en el dedo anular de su esposa el anillo destinado a ella diciendo, si es oportuno:

N. recibe este anillo como signo de mi amor y de que siempre te seré fiel.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

De la misma manera, la esposa coloca el anillo destinado a su esposo en el dedo anular de éste, diciendo, si es oportuno:

N. recibe este anillo como signo de mi amor y de que siempre te seré fiel.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

ENTREGA DE LAS ARRAS

Luego el esposo toma las arras y teniéndolas entre las manos juntas las entrega a la esposa que las recibe con las dos manos debajo de las de su esposo.

Esposo: N. recibe también estas arras: como prenda de la bendición de Dios y del cuidado que tendré de que no falte lo necesario en nuestro hogar.

Esposa: Yo las recibo. Como prenda de la bendición de Dios Y en señal de los bienes que vamos a compartir

Si son dos o más parejas, la entrega de las arras se hace simultáneamente sin decir nada.

10.- ORACION DE LOS FIELES

Se dice inmediatamente la oración universal u oración de los fieles, según las fórmulas aprobadas por la Conferencia Episcopal.

Celebrante : Oremos a Dios para que estos hermanos nuestros que hoy se unen en matrimonio alcancen la felicidad en esta vida y en la otra.

Que Dios bendiga esta unión santa, como santificó las bodas de Caná.

R. Te rogamos, Señor.

Que Dios les otorgue la gracia de los hijos y la felicidad de la familia humana.

R. Te rogamos, Señor.

Que su amor les sirva de apoyo en todas las dificultades de la vida.

R. Te rogamos, Señor.

Que se conserven felices en la concordia y en la fidelidad para que den buen testimonio del nombre cristiano.

R. Te rogamos, Señor.

Que el Espíritu Santo renueve la gracia del sacramento en todos los cónyuges aquí presentes.

R. Te rogamos, Señor.

Que todos los Matrimonios que se hallan desunidos, reencuentren el amor y la paz.

R. Te rogamos, Señor.

Que los gobernantes velen por la santidad del matrimonio.

R. Te rogamos, Señor.

Que Cristo, cabeza de la Iglesia. la conserve santa e intachable.

R. Te rogamos, Señor.
Celebrante: Dios todopoderoso, mira propicio a estos hijos tuyos, consérvalos unidos en tu amor, concédeles los dones de tu gracia, a fin de que, después de esta vida, merezcan llegar (en compañía de sus hijos) al lugar de la eterna felicidad.

Por nuestro Señor Jesucristo. R. Amén.

Si hay Credo, se dice después de la oración universal.

11.- ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, el sacrificio que te ofrecemos por esta unión sagrada; y ya que eres el autor de ella, sé también su protector y su guía. Por Cristo nuestro Señor.

Santo, Santo, Santo, es el Señor Dios del universo...

12.- RITO DE LA COMUNION

Una vez que ha dejado el cáliz y la patena, el sacerdote, con la manos juntas, dice:

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

13.- ORACION POR LA ESPOSA Y EL ESPOSO

Después del Padre nuestro se omite el Líbranos, Señor, y el sacerdote vuelto hacia los contrayentes con las manos juntas, dice la oración por la esposa y el esposo.

Hermanos, imploremos la bendición de Dios Padre sobre estos esposos N. y N. para que, unidos en Cristo por el vínculo santo del matrimonio y por el sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, formen un solo corazón y una sola alma.

Todos oran en silencio durante un breve espacio de tiempo. Luego, el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue:

Señor, tú que con tu poder lo hiciste todo de la nada y, desde los principios de la creación, modelaste al hombre y a la mujer a tu imagen y semejanza, y constituiste a cada uno como ayuda y compañía inseparable del otro, de modo que no fueran dos seres sino uno solo, enseñándonos que nunca es lícito separar lo que tu quisiste unir;

Señor, tú que con un designio maravilloso consagraste la unión conyugal para prefigurar en ella la unión de Cristo y de la Iglesia;
Señor, tú que has querido la unión del hombre y la mujer y has bendecido esta comunidad, establecida desde el principio con la única bendición que no fue abolida ni por la pena del pecado original, ni por el castigo del diluvio;

Mira con bondad a esta hija tuya que, unida en matrimonio, quiere que tu bendición la acompañe. Concédele el don del amor y de la paz y que siga siempre el ejemplo de la santas mujeres, cuya alabanza proclama la Escritura. Que confíe en ella el corazón de su esposo y que, reconociéndola éste como compañera de igual dignidad y coheredera de la vida de la gracia, la respete debidamente y la ame siempre con el amor con que Cristo amó a su Iglesia.

Y ahora, Señor, te suplicamos que estos hijos tuyos permanezcan ligados a la fe y a tus mandamientos y que, fieles a un solo amor, sean ejemplares por la integridad de sus costumbres; que fortalecidos con el Evangelio, sean testigos de Cristo delante de todos; (sean fecundos en hijos, padres intachables, vean ambos a los hijos de sus hijos) y, transcurrida una ancianidad feliz, alcancen la felicidad de los justos en el Reino de los cielos. Por Cristo nuestro Señor.

14. ANTIFONA DE LA COMUNION: Cfr Ef 5, 25.27

Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para hacerla comparecer ante sí mismo como esposa santa e inmaculada.

15. ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Por este sacrificio de salvación, protege, Señor, con tu providencia, a la nueva familia que has instituido y unifica en un mismo corazón a los que uniste en una santa alianza (y has alimentado con un mismo pan y un mismo cáliz). Por Cristo nuestro Señor.

16. BENDICION FINAL

Que el eterno Padre los conserve unidos en el amor, para que la paz de Cristo habite en ustedes y permanezca en su hogar. R. Amén.

Que tengan en los hijos una bendición, en los amigos un consuelo y en el trato con todo, una paz verdadera. R. Amén.

Que sean testigos del amor de Dios en el mundo, para que los pobres y afligidos, habiendo encontrado en ustedes ayuda y consuelo, los reciban con gratitud algún día en la casa eterna del Padre. R. Amen.

Y que a todos ustedes, aquí presentes, los bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo. R. Amén.